Hacete socio para acceder a este contenido

Para continuar, hacete socio de Caras y Caretas. Si ya formas parte de la comunidad, inicia sesión.

ASOCIARME
Deportes FIC |

Víctor Hugo en la FIC

La pelota nunca estuvo afuera de la política

Una charla con Víctor Hugo Morales sobre fútbol, la memoria y la incidencia de la política en el deporte.

Suscribite

Caras y Caretas Diario

En tu email todos los días

El viernes 16 de octubre, en el Aula Magna de la Facultad de Información y Comunicación (FIC), tuvo lugar una charla sobre fútbol, memoria y política en la que los presentes intercambiaron con el experimentado periodista uruguayo Víctor Hugo Morales.

Es probable que, por una cuestión etaria, un gran porcentaje de los presentes no lo haya escuchado en vivo y en directo en su momento de apogeo. Pero sin dudas lo conocen, ya sea por su relato del gol de Diego Maradona a los ingleses en el 86, por la canción contestataria durante el Mundialito del 80, o por sus recientes apariciones mediáticas en contra del vecino gobierno liderado por Javier Milei.

Víctor Hugo Morales es uno de esos uruguayos que son imagen representativa del “paisito” en el exterior. En un conversatorio que duró alrededor de dos horas, estudiantes de la Licenciatura en Comunicación, periodistas y admiradores de la trayectoria del creador de la popular frase “barrilete cósmico”, tuvieron la oportunidad de dialogar con el reconocido relator uruguayo radicado en Argentina desde 1981.

ARMA DE DOBLE FILO

El mundial de fútbol que se llevó a cabo este año en Estados Unidos, Canadá y México dejó entrever que hasta el día de hoy la política y el fútbol se entremezclan generando polémicas que no resultan ajenas a los espectadores del deporte. “No se puede tolerar que un presidente de un país sea el que determina si se sanciona o no a un jugador”, afirmó Morales en relación a lo acontecido con el delantero Folarin Balogun, cuya expulsión en el partido por octavos de final ante Bosnia y Herzegovina fue revocada por pedido expreso del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

En esta misma línea, Víctor Hugo afirmó que tampoco es admisible que “un país que está en guerra contra otro destrate a la delegación que viene a representar a la selección de ese país”, en referencia a las controversias que hubo con respecto a los padecimientos que sufrió la selección de Irán durante la Copa del Mundo.

Sin embargo, esto que ocurrió hace tan solo unos meses es nada más que un resabio de una historia compartida de larga data entre coyunturas políticas nacionales/internacionales y campeonatos de fútbol. El periodista deportivo uruguayo vivió en carne propia lo que fue el Mundialito de 1980 que se disputó en nuestro país, acontecimiento que estuvo precedido por uno de los momentos más emblemáticos de nuestra historia: el plebiscito para que continuaran los militares en el poder.

Como es de público conocimiento, el “NO” se impuso con el 57% de los votos, hito que marcó el rumbo hacia la transición democrática que terminó de consumarse en 1985 con la asunción de Julio María Sanguinetti como nuevo presidente electo. Según Víctor Hugo Morales, en este contexto de inestabilidad institucional fue que existió “una apropiación por parte del gobierno de facto, en este caso militar, de una actividad profundamente popular como es el fútbol”, ya que se intentó imponer una asociación del éxito de la celeste con el sentimiento nacionalista que avalara el régimen militar existente en ese entonces.

Aun así, las injerencias estatales no son la única forma de agencia que ha pautado el vínculo entre política y fútbol a lo largo de la historia. Sin ir más lejos, Morales destacó un hecho que para él es muy significativo en su rol como comunicador durante el Mundialito del 80. Contó que en ese entonces el gobierno militar lanzó una canción oficial que acompañaría a la selección durante el torneo. Como contrapartida, Víctor Hugo le pidió al artista Beto Triunfo que hiciese algo distinto y contestatario para desplazar a la melodía impuesta de antemano. Fue así que el eco conformado por las voces al unísono de las 40.000 personas presentes en la final disputada en el Centenario logró instalar el “Te queremos ver campeón” como apoyo a la selección, y fundamentalmente, como protesta a la dictadura.

A su vez, al ser consultado por una estudiante de periodismo sobre su opinión respecto a la bandera que desplegaron los jugadores de la Selección Argentina posterior a la victoria frente a Inglaterra, el invitado destacó el efecto posterior que tuvo este accionar. Morales remarcó que al día siguiente, en el Congreso “se votó en contra de la ley de extranjerización de tierras”, lo que el adjudicó al impacto que tuvo la proclama “Las Malvinas son argentinas” expuesta por los futbolistas albicelestes al final del encuentro. También, ya que la misma persona del público se lo preguntó, se refirió al momento en el que el técnico de Egipto expuso la bandera de Palestina luego de clasificar a octavos de final en el mismo certamen: “Hay allí un hecho tan doloroso y de tanta muerte, que no se puede socavar”, expresó. Y sentenció diciendo que “no hay nadie políticamente comprometido con el mundo que ignore o que deje de lado lo que pasa en Palestina.”

MEMORIA Y POSICIONAMIENTOS, ACÁ Y ALLÁ

“En la Argentina, la discusión es de plena vigencia. Y acá me parece que no”, aseveró Víctor Hugo Morales al ser consultado por una interlocutora del público sobre el abordaje del periodismo deportivo acerca de la relación entre fútbol, memoria y derechos humanos. Si bien la réplica de Morales fue más genérica, ya que no se abocó específicamente a cómo los medios de comunicación tratan estos temas, su reflexión sirvió para contrastar procesos que aunque tuvieron una cercanía geográfica y temporal considerable, en los hechos fueron bastante disímiles. “Mientras que allá los partidos políticos tomaron a la dictadura caída y entonces tuvieron un gran control de la situación inicialmente, en el Uruguay la entrega del poder fue traumática, no fue lo ideal”, profundizó al respecto el periodista. Para él, esa diferencia hace que en Argentina, tanto en el parlamento, como en los medios, en los editoriales y en los clubes de fútbol, actualmente se traten cuestiones referidas a la memoria sin demasiados tapujos. Destacó que recientemente Argentinos Juniors hizo un homenaje a socios del club desaparecidos, tal como sucedió con Racing de Avellaneda en su momento.

Conectado a esta pregunta, la misma persona del público le preguntó a Víctor Hugo qué opinaba sobre los clubes de fútbol que se manifestaban frente a temas políticos y de derechos humanos. El relator fue contundente al respecto: “el club no debería involucrar a todos sus hinchas, yo prefiero que los pronunciamientos sean individuales.” En este sentido, ejemplificó refiriéndose a un hipotético caso en el que una institución decidiera adherir a la postura de que lo que está sucediendo en Palestina es un genocidio. “Debe haber muchos ciudadanos israelíes o judíos que son hinchas de ese club y que se pueden sentir ofendidos porque se diga que es un holocausto”, afirmó.

SU VERSIÓN DE LOS HECHOS

Si bien no estaba estrictamente relacionado con el tópico del que trataba la charla, una estudiante le preguntó a Morales por lo que se dice de su vínculo con militares durante la dictadura en el libro “Relato oculto”, de Leonardo Haberkorn y Luciano Álvarez García.

Para acompañar su respuesta, el periodista sacó a relucir un ejemplar de “UruLeaks”, un libro cuyo contenido consta de archivos desclasificados e informes de inteligencia de la dictadura cívico-militar en Uruguay, que documentan el seguimiento, espionaje y fichaje que el régimen de facto realizó sobre el periodista uruguayo. “Aquí dice que yo era comunista, que yo era una persona vinculada a la izquierda y que hacía campañas con el deseo de que Uruguay estuviera en los Juegos Olímpicos del comunismo”, expresó Morales, señalando el libro que llevaba entre sus manos. “A su vez documentan que en una transmisión desde Caracas yo le di voz durante 90 minutos a los exiliados uruguayos en Venezuela”, agregó. Víctor Hugo contó que esas acusaciones le valieron que tuviese que venir a un cuartel en Uruguay para dar explicaciones. “Esto está escrito por ellos (los militares) en tiempo presente. Jamás pensaron, como son los archivos, que esto iba a salir a la luz algún día”, expresó, y confirmó que esos documentos los recibió 30 años después de que fueran redactados.

En referencia al libro “Relato oculto” aseveró que, aunque los autores sean uruguayos, estaba pensado para Argentina, ya que el principal objetivo era “destruir su reputación”. Sobre el vínculo con los militares, que se pone de manifiesto allí, él afirmó que tuvo una amistad con un mayor del ejército de cuarto grado. Comentó que esa persona lo ayudó a buscar a su hermano desaparecido, y que incluso le dio una mano en instancias tales como la de los exiliados ocurrida en el año 77. “Este militar no tenía ninguna influencia política, era una persona de bien que estaba cercano a nosotros y que después nunca más lo vi”, complementó.

“Entre un libro escrito por una persona que no te quiere y que al mismo tiempo tiene el interés de que ese libro prospere en Argentina, y esto escrito por los militares día por día, ¿dónde hay verdad?” preguntó Víctor Hugo a modo de conclusión.

FUENTE: Tomás Beiro para Caras y Caretas

Temas