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Die Linke | izquierda | esperanza

ALEMANIA

Die Linke, el espejo donde se mira una izquierda en crisis que aspira a ser la némesis de la ultraderecha

Die Linke, la izquierda alemana, tuvo una elogiada remontada electoral con una campaña de confrontación total con la derecha. Por Alexis Romero (Público).

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En Movimiento Sumar, en Izquierda Unida y en Podemos no hay, precisamente, satisfacción con los resultados electorales de un país en el que no sólo volverán a gobernar los conservadores de la CDU después de una legislatura gobernada por la socialdemocracia, los liberales y los verdes, sino en el que la ultraderecha ha sido la segunda fuerza con un resultado histórico e incontestable.

Hace tiempo que España ve cómo fuera de sus muros los gobiernos progresistas caen en el resto de Europa en un contexto de fuerte avance de la ultraderecha más reaccionaria de los últimos tiempos. De hecho, el Gobierno de coalición entre el PSOE y Sumar es hoy un oasis progresista en un desierto conservador.

Sin embargo, la izquierda alternativa no pasa por un buen momento, y pese a su última conquista (sacar los votos suficientes para revalidar el actual gobierno de coalición) su retroceso es claro periodo electoral tras periodo electoral, y las encuestas muestran un panorama que, de cumplirse, sería catastrófico para este espacio.

Die Linke ha cambiado el ánimo. La izquierda alternativa alemana (refundada de los restos del partido comunista de este país) parece haber dado con una fórmula que, lejos de ser milagrosa, al menos se muestra efectiva contra un virus ultraderechista que, a ratos, se muestra imparable.

Un mal resultado que invita a la esperanza

Los de Heidi Reichinnek y Jan van Aken (principales candidatos y líderes del partido) han sacado un escueto 8,77% de los votos en los comicios alemanes del pasado domingo, muy alejados de casi el 30% de la CDU y de más del 20% de los votos de AfD, el partido de la ultraderecha alemana.

Pero la valoración sobre el resultado, más allá de la mala imagen en una comparativa sin contexto, reside en varias claves. La primera es que al inicio de la campaña Die Linke contaba con una estimación de voto del 3% que la dejaba virtualmente fuera del Bundesrat, el parlamento de Alemania. Esa expectativa demoscópica fue creciendo día a día y se convirtió en las urnas en casi un 9% de los votos y 64 escaños.

La segunda es que este es el único partido de la izquierda que crece. Los socialdemócratas de Olaf Scholz han sufrido una debacle, y Grune (los verdes), aunque han caído menos que este partido y que los liberales (con los que compartían ejecutivo), también han sufrido un retroceso.

La tercera se basa en que, meses antes de los comicios, Die Linke sufrió una grave escisión con la marcha de una de sus principales líderes, Sarah Wagenknecht, que creó la Alianza Sahra Wagenknecht-Por la Razón y la Justicia (BSW por sus siglas en alemán), un partido rojipardo que parecía amenazar la propia existencia de Die Linke, pero que finalmente ha sucumbido en las urnas.

El despertar de la esperanza en la izquierda española no sólo se basa en las cifras de los de Reichinnek, sino en la campaña realizada por el partido alemán y en su capacidad de confrontar los marcos de la derecha y la ultraderecha incluso en los ámbitos que parecen haber sido completamente colonizados por las ideologías más reaccionarias, como las redes sociales.

Die Linke basó su campaña en la pugna total con los postulados ultraderechistas desde una clave de bóveda que la propia Reichinnek fijó durante el final de la pasada legislatura: la denuncia de la colaboración entre los conservadores democristianos alemanes del CDU con la AfD, partido al que recurrieron para aprobar una moción sobre las personas migrantes.

"El cortafuegos de este país seguimos siendo nosotros. Y todos nosotros saldremos a la calle, todos iremos a las urnas. ¡A las barricadas!", proclamó entonces la líder parlamentaria de Die Linke, liderando institucionalmente lo que después se traduciría en protestas por todo un país que llevaba, hasta ese momento, en su ADN el cordón sanitario al fascismo desde el final de la Segunda Guerra Mundial.

Si la extrema derecha apuntaba a las personas migrantes como el origen de todos los males de Alemania, los de Reichinnek apuntaron a los ultrarricos, a la desigualdad económica y a la prácticamente inexistente redistribución de la riqueza como la columna vertebral desalineada de un país que ha sufrido un importante golpe económico, derivado en parte de la crisis energética de los últimos años.

Derechos sociales, antifascismo y vivienda han sido los ejes de campaña con los que Die Linke han pasado de un 3% del voto virtual en las encuestas a casi un 9% del voto en las urnas. Además, Heidi Reichinnek ha logrado ganarse un importante hueco como influencer con ideología de izquierdas en unas redes sociales que a veces se muestran como un monopolio del pensamiento más reaccionario.

La dirigente alemana tiene más de medio millón de seguidores en TikTok y sus videos superan el millón de visitas. Su video criticando a la CDU por romper el cordón sanitario a la ultraderecha tuvo más de 6,5 millones de reproducciones.

El más votado entre los jóvenes

Con estos precedentes, Die Linke ha obtenido otros tres resultados que invitan a la esperanza a la izquierda alternativa española: ha sido el partido más votado entre los jóvenes (especialmente entre las mujeres jóvenes), la formación más votada en la ciudad de Berlín y ha logrado que desde principios de 2025 su militancia haya crecido más que en los últimos 15 años.

Cada partido político de la izquierda española ha leído los resultados de esta organización en sus propias claves y con sus propias interpretaciones, pero en todos, tanto en público como en privado, reconocen que los de Reichinnek son un ejemplo a tener muy en cuenta.

En Movimiento Sumar, como partido del Gobierno (en su caso también hermanado con los verdes alemanes), los resultados de Die Linke, así como la debacle de los socialdemócratas, son un ejemplo de que la legislatura tiene que ser de avances, no de resistencia.

"Lo que necesitamos son gobiernos progresistas que avancen en derechos. No basta con resistir, resistir nos lleva a la victoria de las derechas, necesitamos legislaturas que avancen", defendió el lunes el portavoz de Movimiento Sumar, Ernest Urtasun.

Para la portavoz de IU, Eva García Sempere (que advertía de que, evidentemente, no se podía caer en "euforias" con los resultados en general), "Die Linke viene de dificultades en el último periodo con la escisión que tuvo, pero sin duda salen mucho más fuertes de este proceso electoral. Han tenido una importante y notable subida de votos pero también de afiliación y se ha convertido en la primera fuerza entre los más jóvenes. Es un síntoma esperanzador".

Izquierda Unida, además, convive con esta formación en el Partido de la Izquierda Europea (PIE). Para Podemos, "cuando un gobierno autodenominado progresista se dedica a hacer políticas de derechas, le pone una alfombra roja a los conservadoras y fomenta el crecimiento del fascismo y de la ultraderecha", advertía también este lunes María Teresa Pérez, portavoz del partido.

"Solo con agendas políticas valientes y transformadoras se va a poder poner freno al auge de la ultraderecha", concluía la dirigente de la formación morada, en referencia a la campaña de Die Linke, el espejo de una izquierda alternativa española que saca sus propias conclusiones de las elecciones de Alemania.

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Alexis Romero- Periodista. Empezó su carrera en infoLibre y ABC (beca APM). En 2018 llegó a Público para encargarse de la información parlamentaria y desde finales de 2020 cubre la información de Unidas Podemos (ahora de Sumar y de Podemos) y Gobierno. Máster de Liderazgo Democrático y Comunicación Política de la UCM, es coautor de 'Yolanda Díaz, la dama roja' (Penguin, 2022).

FUENTE: Alexis Romero (Público).

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