Además, defendió el valor de la matriz de protección social, a la que definió como un legado histórico compartido por todos los partidos: “Ese país que sigue cuidando a su gente, esa matriz de protección social típica del Uruguay batllista, se mantiene más allá de los partidos a los que pertenezcamos”. No obstante, admitió que el sistema debe ajustarse para mejorar su eficacia y asegurar que los recursos estatales lleguen con la contundencia necesaria a quienes más lo necesitan.
Otro punto abordado fue la seguridad. Orsi reconoció la existencia de amenazas nuevas, que tiempo atrás eran ajenas a la realidad nacional: “Algunos problemas que antes veíamos que pasaban afuera, hoy también están entre nosotros”, sostuvo. En este marco, reafirmó su compromiso con el fortalecimiento institucional como camino para enfrentar estos desafíos.
Orsi remarcó que Uruguay cuenta con un activo fundamental: su reputación como país serio, donde rige la certeza jurídica y la palabra tiene valor. “Uruguay sigue mostrando lo que siempre decimos y estamos convencidos de que ocurre: la certeza jurídica, la idea de que los compromisos se cumplen”, señaló.
Orsi celebró el diálogo democrático
Finalmente, celebró los espacios de intercambio político e interpartidario, y destacó que el diálogo democrático es una norma de la convivencia política uruguaya, no una excepción: “Esa señal no es una excepción, sino que es la regla en Uruguay”. Con tono distendido, confesó que disfrutaría del diálogo con líderes de distintos signos políticos: “Cuando me dijeron que iba a escuchar al presidente Sanguinetti, para mí fue un ‘adentro’. Esas son las conversaciones que a uno le gusta tener”.
A modo de cierre, Orsi dejó un mensaje a los presentes: “Sepan que somos un país de acuerdos. Nos gustan los acuerdos. Y si bien a veces son dolorosos, Uruguay ha sabido desatar los nudos más duros a partir del buen diálogo”.